Cuando una puerta se cierra, ¡se abre una ventana!

Cuando sufrimos una decepción parece que todo se acaba, pero quizá sólo sea el inicio de una nueva aventura. La experiencia nos enseña que cuando se pierde algo, por otro lado también se gana. Este aprendizaje debemos compartirlo con nuestros hijos. Os proponemos este sencillo juego para trabajar con niños medianos y mayores la tolerancia a la adversidad.

Cuando tu hijo sufra una decepción, ayúdale a fijarse en las consecuencias positivas y señálaselas. Para ello, cada jugador tiene que escoger una de las situaciones que os proponemos a continuación (podéis inventar otras también) e inventar un final feliz.
Por ejemplo, ante la situación: el novio de mi hermana le abandona rompiéndole el corazón. Puedo inventar el siguiente final: para superar su tristeza y ocupar su tiempo libre, mi hermana aprendió a tocar la guitarra. Como tenía mucho tiempo libre, se dedicó a practicar con tesón. Al cabo de poco tiempo, tocaba bastante bien, así que empezó a tocar en pequeños escenarios de nuestra ciudad. Cada vez se sentía más segura y empezó a escribir canciones sobre sus propias experiencias. La canción de su corazón roto llegó al corazón de mucha gente y tuvo un gran reconocimiento. Así, empezó su gira de conciertos…y todo porque aquel chico le rompió el corazón.

Otras posibles situaciones donde se cierra una puerta…
- Mi amigo Mario se rompe la pierna esquiando.
- El perro se escapa.
- Un hombre pierde su trabajo después de diez años trabajando para la misma compañía.
- Un barco se hunde.
- La impresora no imprime un documento importante.
- Suspendo un examen de matemáticas.
- Mamá no puede ir de vacaciones porque tiene que trabajar.
- Del colegio sólo me gusta la clase de gimnasia.

Fuente: Juegos para el bienestar emocional de tu hijo

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