¿Por qué? ¿Y por qué? El poder de la curiosidad

Los “por qué” son la mejor herramienta con la que los niños ejercitan su cerebro. Son la clave para desarrollar un nivel de pensamiento más elevado. Aunque hay veces que parece que no se terminan nunca -y puede ser desesperante- la solución no es acabar con ellos. Aprender a transformar estos “por qué” en una actividad que incite a los niños a deducir las cosas por ellos mismos es la clave. Te damos algunas pistas para conseguirlo.

El primer paso consiste en no sentirse presionado a darle siempre una respuesta. Si cada vez que un niño nos pregunta algo le damos una respuesta, sólo estamos cultivando un tipo de aprendizaje: la descarga de información. Esta información solo la recordará por un plazo corto de tiempo.

Cuando un niño te haga una pregunta, devuélvesela. Pregúntale cuál cree él que es la respuesta. Puede que parezca extraño, pero te acostumbrarás. Resulta mucho más productivo para ayudarle a desarrollar sus habilidades lógicas, críticas y de razonamiento. De esta manera, el cerebro de tu hijo funcionará de una manera mucho más activa, empezará a pensar por él mismo.

Por ejemplo: Niño: ¿Mamá, por qué los pájaros tienen alas?
Madre: ¿Para qué crees tú que les pueden servir?

Gracias a la curiosidad, tu hijo puede aprender cualquier cosa. Debemos intentar que nunca dejen de formular esa pregunta tan importante. Además, podemos animarle a que se hagan otro tipo de preguntas que harán que tu hijo pueda enfrentarse a cualquier tema: ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién?

Fuente: Hijos brillantes. Descubre el talento y las habilidades de tu hijo

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