El amigo secreto: ideal para potenciar el compañerismo

El objetivo de esta dinámica es propiciar un clima de confianza, amabilidad e integración entre los compañeros de una clase o un grupo de trabajo donde los miembros ya se conocen entre ellos. Además, también propicia a aumentar la creatividad de los participantes.

La actividad que se propone se debe llevar a cabo durante mínimo, una semana. La duración de la actividad dependerá de cómo veamos de implicados a los participantes y la valoración de los mismos, por lo que es necesario intentar hacer un pequeño seguimiento durante el transcurso de la actividad. La edad recomendada es a partir de 12 años.

Les vamos a pedir a los miembros del grupo que escriban su nombre, una característica personal y su profesión o hobby en un papel. Se mezclarán todos los papeles en una misma bolsa y cada persona deberá sacar uno de los papeles. No se deberá mostrar el nombre que le toca a cada uno. El nombre que está escrito corresponde al que va a ser su amigo secreto.

Se les explica que durante un tiempo determinado (el tiempo que nosotros decidamos) vamos a comunicarnos con el amigo secreto de una manera que éste no nos pueda reconocer. El objetivo es que este amigo secreto nos levante el ánimo, nos recuerde las cosas positivas que tenemos, nos haga reír, nos pueda dar consejos, etc. Cada amigo secreto es libre de expresarse como desee (siempre y cuando no perjudique a ninguna persona).
Como es secreto, la comunicación debe establecerse sin ser observados. Por ejemplo, con notas, con cartas, dejando algún obsequio, etc. Es importante que no se descubra.

El último día se desvelan los amigos secretos. Cada persona debe adivinar quién cree que es su amigo secreto y por qué.

Por último, se hace una reflexión sobre cómo nos ha ayudado el amigo secreto, en qué nos ha cambiado (si lo ha hecho), si nos ha costado ser el “amigo secreto” de alguien, si nos ha gustado, etc.

Fuente: La botica del orientador.

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