El ovillo

Os proponemos un sencillo recurso parra valorar las cualidades personales y mejorar la autoestima en familia. Al mismo tiempo, mientras jugamos estamos fomentando la empatía y la automotivación.
Toda la familia debe ponerse en círculo. Uno de los miembros comienza lanzando un ovillo de lana a alguien sin soltar la punta. Al tiempo que se lanza el ovillo, dice algo positivo que le guste o valore de la persona a quien se lo lanza. Esa persona al recibir el ovillo, agarra el hilo y, diciendo algo que valore o le guste de otro miembro se lo lanza a este. Y así, sucesivamente. Sin soltar el hilo siempre. Cuantas más cosas nos digamos, más tupida será nuestra tela de araña, nuestra red.

Cuando hayamos terminado de lanzar el ovillo, es importante deshacer la telaraña. Una de las finalidades del juego es memorizar lo que se va diciendo, por eso esta fase es fundamental. Ahora se empieza al revés, recordando que ha dicho de mí la persona que me tiro el ovillo ¿Tenéis suficiente memoria para deshacer la telaraña?

Para finalizar, podéis reflexionar en familia. Os dejamos algunas preguntas útiles: ¿cómo os habéis sentido? ¿Cómo habéis recibido las valoraciones? ¿Estáis de acuerdo? ¿Os reconocéis en ellas?
Cascón Soriano, P. y Martín Beristain, C. (2000). La alternativa del juego (1) Juegos y dinámicas de educación para la paz

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