No somos euros

Cuando los demás opinan mal de nosotros, es muy probable que a veces reaccionemos con agresividad. Esta tendencia a defendernos agresivamente para restaurar nuestra “valía” puede generarnos también mucho malestar. Si comprendemos que nuestra valía no depende de los demás, ni oscila según las opiniones ajenas, no nos hará falta defendernos.

Si alguien me insulta o da una opinión negativa de mí, yo sigo siendo el mismo, no me defiendo, no me pongo agresivo. No “tengo que” restituir mi valor como persona ya que este no sube o baja como si fuera un euro o una mercancía. No se aprecia o deprecia como si hubiera un “mercado de personas”.

Ante el insulto, indiferencia. Te proponemos un sencillo ejercicio para que entrenes tu indiferencia. Imagina que alguien importante piensa algo malo de ti. Practica la indiferencia ante esa opinión. Ya sabes que no te hace peor ni mejor lo que piensen los demás de ti. Incluye las voces que puedas oír, lo que te dices, las emociones que experimentas, lo que haces.

Fuente: Bello, A., & Crego, A. (2000). Automanejo emocional: pautas para la intervención cognitiva con grupos Editorial Desclée de Brouwer.

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