¡Stop y cambio de pensamiento!

Las emociones y los pensamientos van unidos. Si estamos contentos, pensamos cosas alegres como, por ejemplo: ¡estoy feliz, las cosas funcionan como yo quería!...Si estamos enfadados, los pensamientos que tenemos se refieren al motivo del enfado, como: él tiene la culpa de todo, como le pille, no hay derecho…Si estamos muy tristes pensamos: soy un desastre, todo me sale mal, no sirvo para nada.

Cuando estamos muy emocionados los pensamientos que tenemos pueden estar equivocados y ser perjudiciales para nosotros, sobre todo cuando estamos preocupados, enfadados o tenemos miedo. Lo bueno es que podemos aprender a cambiar nuestros pensamientos cuando tenemos miedo, tristeza o enfado, y así, sentirnos mejor.

Para aprender a pensar en positivo, te proponemos esta sencilla tarea que podéis realizar en familia.
Imagina que estás enfadado con alguien ¿qué deberías pensar para tranquilizarte?
Si te sientes triste y quieres animarte un poco, ¿qué sería bueno pensar?
Si quieres vencer el miedo a alguna cosa, ¿qué podrías pensar?
A modo de reflexión, podemos enseñarles a cuestionar sus pensamientos.
Cuando te sientas desanimado, preocupado, enfadado o asustado, detén tu pensamiento y hazte esta pregunta: Esto que estoy pensando, ¿me ayuda o me perjudica? ¿Es bueno o malo para mí? A continuación, trata de pensar algo bueno para que tu estado de ánimo cambie y puedas sentirte mejor. También puede ser bueno cambiar de actividad, centrar tu atención en algo agradable que te guste hacer.

Fuente: Vallés, A. (2008). La inteligencia emocional de los padres y de los hijos. Madrid: Pirámide.

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