Visualización para la misión y visión personal

Necesitamos una razón para vivir. Si tenemos un horizonte por el que luchar, es más fácil que nuestros miedos comiencen a desaparecer. Saber que nos hace levantarnos cada mañana puede ayudarnos a enfrentar nuestros miedos.
Todo vale en la imaginación. Puedes volar, transformarte en un animal o saltar entre los edificios. Deja que tu intuición te guie en las respuestas.

Para empezar, siéntate en una posición cómoda, cierra los ojos y respira profundamente por la nariz. Al inhalar, tu abdomen se infla, lleno de aire, y al exhalar, se desinfla suavemente.

Imagina una pantalla para proyectar tu visión. Visualiza en la pantalla una imagen que te resulte agradable. Obsérvalo con atención y busca la línea del horizonte de ese paisaje. Imagina que trazas un camino desde donde estás hasta la línea del horizonte.
Observa el punto en que el camino desaparece en el horizonte, ¿A qué distancia te parece que está ese punto? ¿Un metro, un kilómetro o diez kilómetros? Ahora extiende ese punto para situarlo lo más lejos posible. Para ello, imagina que baja la línea del horizonte. Mientras lo enfocas, estira la columna vertebral y levanta ligeramente la cabeza, como para ver más lejos.

Ahora vas a ver como amanece en ese horizonte. Experimenta la sensación de un nuevo amanecer. Deja que surjan sentimientos positivos, de esperanza y confianza. En este estado de plenitud, pregúntate: ¿Qué es lo que deseo aportar con mi trabajo al grupo de gente con la que convivo, a mi entorno, a mi comunidad, al mundo? Busca algo que tú puedas hacer…

Deja que desde las sensaciones y la luz del amanecer se vaya formando la respuesta. Toma todo el tiempo que necesites para dar nitidez a la imagen. Trata de completar esta frase: “Lo que aporto a los demás, mi misión en el mundo es…”
Cuando sientas que ya lo tienes claro, abre los ojos e intenta dibujarlo en un papel. No hace falta que seas un buen dibujante, puede ser un esquema de líneas. Lo importante es que registres esa imagen en el papel.

Fuente: Inteligencia emocional para torpes.

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