La ventana de Johari

Esta herramienta, elaborada por los psicólogos cognitivos Joseph Luft y Harry Ingham (de ahí su nombre), muy utilizada en procesos de coaching, se utiliza para recoger información de doble entrada: por una parte, como nos comunicamos con el entorno y por otra, cómo el entorno se comunica con nosotros. Resulta una herramienta imprescindible en el proceso de conocernos a nosotros mismos. Con ella podremos averiguar lo que piensan los demás sobre nuestros comportamientos, actitudes y pensamientos. De esta manera, podremos reflexionar sobre nuestras relaciones interpersonales y hacer frente a aquellas dificultades de comunicación con nuestro entorno.

La ventana de Johari se articula mediante el concepto de espacio interpersonal, que está dividido en cuatro áreas (o cuadrantes), definidas por la información que se transmite. Los cuadrantes están permanentemente interactuando entre sí, por lo que, si se produce un cambio en uno de ellos, este afectará a todos los demás.

Puede ser una buena idea aplicar este recurso en equipos de trabajo ya que les ayudará a detectar el tipo de comunicación que mantienen con su entorno, y a partir de estos datos, mejorar las relaciones interpersonales.
Para empezar, cada miembro del equipo debe describir cómo ve a cada uno de sus compañeros (forma de hablar, comportamiento no verbal, presencia, tipo de pensamientos, objetivos, valores, creencias, toma de decisiones, resolución de conflictos). Cuanta más información sean capaces de dar, más útil será este ejercicio. Cuando cada uno tenga todas las descripciones hechas por sus compañeros, deberá rellenar las ventanas. Al final del proceso, habrá una puesta en común.
Este ejercicio también se puede aplicar a uno mismo, aunque deberá recopilar igualmente información de su entorno.

I AREA LIBRE
Contiene toda la información de nosotros mismos que conocemos tanto nosotros mismos como nuestro entorno. En esta área no existe nada de nosotros que no sepan los demás y se caracteriza por un intercambio de información continúo y sin barreras, entre el yo y los demás.
El área libre aumenta de tamaño en la medida que crece el nivel de confianza entre la persona y su entorno, y también en la medida en que se incrementa la cantidad de información que fluye entre nosotros y los demás, especialmente si se trata de informaciones de carácter íntimo y personal. Cuanto más grande sea el área libre, más productivas, beneficiosas y efectivas serán nuestras relaciones interpersonales. El objetivo de toda relación debe ser siempre incrementar al máximo el área libre. Así conseguiremos reducir las otras áreas.

II AREA CIEGA
Aquí se encuentra toda la información sobre nuestro yo que nosotros ignoramos pero que los demás si conocen. Constituye una desventaja interpersonal para el yo, ya que, gestiona y maneja menos información sobre sí mismo que los demás (nuestra manera de comportarnos, nuestra forma de hablar, el estilo de relacionarnos, etc.), por lo que se le hace casi imposible comprender los comportamientos, las decisiones o las actitudes de los otros respecto a él mismo.

III AREA OCULTA (privada o fachada)
Aquí debes recoger toda la información que uno mismo sabe respecto de sí, pero que es desconocida por el entorno, porque solemos ocultarlo. Puede que ocultemos esta información por miedo a que el resto nos haga daño, nos juzgue negativamente o nos rechace si conociera nuestros verdaderos sentimientos, percepciones y opiniones. También puede ocurrir que quisiéramos manejar maquiavélicamente nuestro entorno, y nos resulte útil esconder cierta información para así dominarlo y dirigirlo a nuestro antojo.
Esto se conoce como fachada, es una protección que desempeña una función defensiva para el yo, por lo que tiene una función vital. La pregunta que debes plantearte es qué cantidad de defensa consciente se puede tolerar antes de que la comunicación se inhiba y comiencen a deteriorarse las relaciones interpersonales.

IV AREA DESCONOCIDA
El área desconocida o inconsciente representa aquellos factores de nuestra personalidad de los que no somos conscientes y que tampoco son conocidos por las personas de nuestro entorno. Incluye cosas como acontecimientos de nuestro pasado, circunstancias de nuestra primera infancia, capacidades y competencias aún por descubrir, sueños y deseos olvidados, etc.
Según la teoría, el objetivo es que en la persona predomine el cuadrante libre o «abierto» ya que esto es sinónimo de que funciona de manera más armónica y sana, pues se muestra tal cual es, se conoce a sí misma y no vive con miedo a que los demás la conozcan.

Fuente: Coaching para docentes

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